La ruta del chile en nogada fuera del pavimento
Cada agosto, Puebla se pinta de verde, blanco y rojo mucho antes de que ondee cualquier bandera. Seis municipios, un puñado de huertos y un convento del siglo XVI guardan el secreto de uno de los platillos más discutidos y amados de México. La propuesta de C&C: no llegues por la autopista, llega por el camino.
La Ruta Agroturística del Chile en Nogada conecta Tlahuapan, San Salvador el Verde, San Martín Texmelucan, Huejotzingo, Calpan y San Nicolás de los Ranchos, con el volcán Popocatépetl vigilando cada parada. Es una ruta pensada para caminar despacio: huertos, ferias, conventos. Pero también puede rodarse distinto. Los accesos a huertas, ranchos y miradores rumbo a los flancos del volcán todavía alternan asfalto, empedrado y terracería, terreno donde un vehículo todoterreno deja de ser un capricho y se convierte en la diferencia entre ver el paisaje desde la ventanilla o meterse de lleno en él.
Calpan, el destino obligado
El destino central es esta comunidad. Ahí, en el atrio del Ex Convento de San Francisco de Asís, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1994, la tradición local sostiene que se plantó el primer nogal de Castilla en América. Verdadero o no, el dato ya es leyenda poblana, y basta pararse frente a la fachada plateresca del siglo XVI, con sus cuatro capillas posas, para entender por qué el lugar se ganó el título de cuna del platillo.

Mito contra historia
Pero cuna, en realidad, es una palabra que se disputa. La versión más repetida —monjas agustinas del convento de Santa Mónica cocinando para agasajar a Agustín de Iturbide en agosto de 1821— resulta, según investigaciones documentales recientes, más leyenda patriótica que hecho comprobado. Lo que sí sostienen los historiadores es que el chile en nogada nació de las cocinas familiares poblanas, mucho antes de convertirse en símbolo nacional. La mejor manera de honrar esa verdad es probarlo donde de verdad se cultivan sus ingredientes: chile poblano, nuez de Castilla, manzana panochera, pera lechera, durazno criollo. Esa tierra es Calpan.


No llegues por la autopista, llega por el camino. Una ruta que exige tanto del auto como del paladar.
El camino y el equipo
Desde ahí, el camino invita a seguir subiendo. Los senderos hacia el Valle de los Volcanes y el Paso de Cortés, hoy mayormente pavimentados aunque con tramos que aún exigen suspensión y despeje adecuados —sobre todo en temporada de lluvias, cuando el hidroplaneo deja de ser un riesgo teórico—, completan una ruta que combina gastronomía, historia y una buena dosis de camino real. Para quien quiera vivirla con el equipo correcto, AutoNación Expedition, la división todoterreno de AutoNación, ofrece unidades pensadas exactamente para este tipo de trayecto mixto, sin sacrificar comodidad en los tramos de carretera.
La feria que sostiene al pueblo
Agosto es sinónimo de la llegada de la temporada que decide el año de cientos de familias. Cada fin de semana del mes, más de setenta cocineras abren las puertas de sus propias casas alrededor del zócalo, cada una con su receta heredada de madres y abuelas, mientras el Ayuntamiento gestiona ante el IMPI la denominación de origen del platillo. La cifra no es menor: se calcula que el municipio comercializa más de 135 mil chiles en nogada durante este tiempo, con una derrama económica que supera los 50 millones de pesos.

La recomendación
Salir temprano desde Puebla capital. Primera parada en Huejotzingo para el exconvento y su propia oferta de chile en nogada. Después Calpan, para el recorrido conventual y la comida fuerte del día. Cerrar la tarde en algún mirador con vista al Popocatépetl, con o sin suerte de fumarola. No hace falta ir muy lejos para encontrar una ruta que exige tanto del auto como del paladar.
