Cien millones rumbo a la Malinche
52 autos, cerca de cien personas, y una recta de 35 kilómetros para saber quién realmente sabe manejar. TMC Exotic cambió su ruta de siempre por la Ex Hacienda Soltepec, y lo que encontró fue más que un paisaje.
A las 9 de la mañana, el estacionamiento de una plaza sobre el Periférico de Puebla ya sonaba distinto. Porsches que van del 718 al GT3 Touring, Ferraris, Lamborghinis, McLarens: la postal habitual de TMC Exotic, el club que desde hace casi una década reúne a empresarios y coleccionistas bajo una idea que empezó siendo otra cosa por completo. TMC nació hace poco menos de diez años con un objetivo muy distinto al de hoy: los arrancones. Con el tiempo, el club transformó su identidad hacia algo más cercano a lo familiar, sin perder el filo competitivo que corre por sus autos.
Hablamos de una rodada de más de cien millones de pesos, y de convivir con gente con una mentalidad extraordinaria. Justo eso la hace especial.
El cambio de ruta
Normalmente, las rodadas del club en Puebla apuntan siempre hacia el mismo destino, rumbo a Atlixco. Esta vez, Israel Farpón, organizador del evento, decidió romper la costumbre: una ruta más larga, hacia la Ex Hacienda Soltepec, en el municipio de Ixtenco, Tlaxcala. A las 9:45, tras las indicaciones de rigor y la presentación de los autos Safety Car, la caravana tomó la autopista. El municipio de Ixtenco sorprendió con una arquitectura que nadie esperaba, y ya cerca del destino, los paisajes hacia La Malinche se robaron la atención de más de un piloto.
La recta de los 35 kilómetros
La ruta en sí fue tranquila, poco exigente para los autos. Pero hubo un tramo que cambió el ritmo por completo: una recta de aproximadamente 35 kilómetros, elegida a propósito para que los participantes exprimieran el potencial real de sus máquinas. Ahí, entre Porsches y exóticos italianos, más de uno buscó su propio top speed.


Más que un club de autos
En la última rodada, 52 autos deportivos y exóticos y alrededor de cien personas hicieron el recorrido juntos. Para el organizador, lo que se busca va más allá de la adrenalina o el cronómetro: comunidad, respeto, reconocimiento. Autos que juntos sumaban cifras que rara vez se ven reunidas en un mismo lugar, y personas que comparten algo más difícil de encontrar que un auto exótico: una mentalidad extraordinaria.


