Ser el primero también es una declaración
Cinco carrocerías, cinco caracteres. En las calles rondan máquinas que no se ven todos los días, y detrás de cada una hay alguien que decidió que el asfalto merecía algo distinto.
La ciudad ya no es solo territorio de manufactura automotriz, también es territorio de cacería. Esta edición, Carritos salió a capturar cinco de los avistamientos más codiciados del mes, cada uno con su dueño, su historia y su carácter propio.
McLaren 750S 2025 · Ceramic Gray
Un unicornio, literal: 1/1 en el estado. Configurado en un peculiar Ceramic Gray, este McLaren es de los más difíciles de cazar. Quien lo posee sabe que tiene el único ejemplar en el estado, y eso le basta. No necesita más validación que la rareza misma.

Ferrari 296 GTB 2024 · Rosso Scuderia
El Caballino más vistoso de la ciudad. De los primeros en llegar, este 296 GTB en Rosso Scuderia ha dejado boquiabierto a más de uno desde el día en que tocó pavimento. El dueño no busca pasar desapercibido y eligió el color que Ferrari reserva para sus máquinas más emblemáticas porque entendía que ser el primero también es una declaración.

Porsche 911 Carrera 4 GTS 2026
Directo de agencia a la carretera, sin escalas: así llegó este 911 a manos de su dueño y, horas después, a correr un rally tan peculiar como el Rally Up, en el tramo ideal entre Veracruz y Oaxaca. Porque este Carrera 4 GTS no fue hecho para vitrinas: para su dueño, un GTS que no toca curva de montaña es un GTS desperdiciado.

Porsche 911 Carrera T 992.2 · Gris Hielo Metalizado
La respuesta para quien todavía cree en la transmisión manual. El paquete “T” combinado con el Sport Design y ese Gris Hielo Metalizado lo vuelven único: un 911 pensado para quien maneja, no solo para quien es visto manejando. Cada cambio de velocidad es, para su dueño, un acto de fe en el pasado.

Corvette C8 Stingray 2025 · Torch Red
Contagiado por la fiebre futbolera —el Mundial nos hizo sentir a más de uno que sí se podía llegar a más—, este Corvette es prueba de ello. Torch Red por fuera, camello por dentro: un deleite visual de principio a fin, que le da a quien lo conduce la misma certeza que el Mundial devolvió: aspirar a más ya no es solo un sueño ajeno.

