El instituto que enseña lo que la universidad no
Hay una brecha que ninguna carrera universitaria termina de cerrar: lo que se aprende en el aula rara vez es lo que un ingeniero necesita saber el primer día que pisa una planta automotriz. Federico Ramírez decidió construir el puente él mismo.
Federico Ramírez no fundó un instituto para competir con las universidades, lo fundó para llenar el hueco que ellas dejan. Ingeniero industrial con maestría en ingeniería automotriz, pasó por la industria alimenticia antes de encontrar su lugar en el diseño automotriz, una pasión heredada de su padre a través del automovilismo deportivo. Años después fundaría Cortina Design Engineering, y de ahí, casi como consecuencia natural, Cortina Academy: el brazo educativo con el que hoy busca cerrar la brecha entre lo que enseñan las carreras y lo que realmente pide la industria.
Seis bloques, un mismo propósito
La oferta de Cortina Academy se concentra en seis bloques: diseño automotriz asistido por computadora (CAD), administración de proyectos (desde Excel avanzado y Power BI hasta certificaciones Six Sigma), SAP, idiomas técnicos enfocados a la industria, un curso de pruebas vehiculares impartido por quienes hacen esas pruebas todas las mañanas en plantas como Volkswagen o Mercedes-Benz, y los DC-3, certificaciones avaladas por la Secretaría del Trabajo que ninguna universidad puede ofrecer. “No son muchos bloques, pero creo que son exactamente lo que falta dentro de la industria”, explica Cortina. El 80% de sus docentes trabaja en la industria por las mañanas y da clase por las tardes o sábados.
El brazo educativo que busca cerrar la brecha entre lo que enseñan las carreras y lo que pide la industria.
Lo que cambió en dos años
Para Cortina, el cambio más fuerte no se ha dado en cinco años, sino en los últimos dos: la entrada agresiva de marcas chinas con propuestas de electromovilidad, conectividad vehicular y sistemas de seguridad activa, y ahora, la inteligencia artificial abriéndose paso dentro del sector automotriz. “Tienen que ser diferentes en algo”, dice sobre los recién egresados que hoy enfrentan una competencia laboral que antes no existía. Antes, un estudiante conseguía empleo incluso antes de egresar; hoy puede tardar meses o años. La diferencia, insiste, está en la capacitación constante, el dominio de idiomas técnicos y entender no solo la ingeniería, sino también el mercado.
Lo que viene
Cortina Design planea expandirse hacia el Bajío y, el próximo año, hacia Estados Unidos. Cortina Academy, en cambio, prioriza consolidarse: generar confianza antes que crecer en oferta. A mediano plazo no se descarta ofrecer licenciaturas o maestrías propias, pero por ahora el objetivo sigue siendo el mismo con el que nació: acortar la distancia entre las aulas y la línea de producción.
