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Joaquín E. N. con su bicicleta de ruta
Motor Propio

Cuando el único motor eres tú

Hay quien encuentra la velocidad en un tablero lleno de indicadores y quien la encuentra en el latido de su propio pulso. Joaquín E. N. ha vivido ambas: la del motor que ruge y la del cuerpo que se convierte, kilómetro a kilómetro, en su propia máquina.

Por Alex TorresAño 01 · Número 02 · Agosto 2026Publicado el 14 de agosto de 2026

Joaquín E. N. lleva la velocidad en la sangre —torque, motor, adrenalina de fábrica—. Pero hace tiempo encontró una segunda forma de acelerar: una que no depende de gasolina, sino de piernas, pulmones y disciplina. En esta primera entrega de Motor Propio, platicamos con él sobre la paradoja de buscar el silencio cuando ya se ama el ruido, y sobre la ingeniería —tan real como la de cualquier auto— que exige un cuerpo de alto rendimiento.

¿Qué te hizo buscar algo que depende solo de tu esfuerzo?

Aunque crecí entre motores, torque y velocidad, la bicicleta me ofreció libertad pura: avanzar más allá del pavimento con tu propio combustible. Sentir cómo tu cuerpo genera potencia y descubrir rutas que solo se revelan cuando pedaleas no tiene precio. Mi pasión por los autos sigue viva, pero el ciclismo me enseñó que también existe un tipo de velocidad que nace de uno mismo.

En la bicicleta, la adrenalina nace de tu propia máquina: tu cuerpo.

Joaquín E. N.

¿Qué se siente distinto entre acelerar un auto y “acelerar” tu propio cuerpo?

Son dos mundos completamente distintos. En el auto, la adrenalina viene del motor; en la bicicleta, nace de tu propia máquina: tu cuerpo. Sientes cómo se sincronizan corazón, pulmones y piernas para transformar el esfuerzo en avance. Cada kilómetro es una confirmación de que estás construyendo tu propio rendimiento.

¿Sigues de cerca algún dato en tus rodadas?

Soy bastante purista, priorizo la experiencia sobre los números: cuántos kilómetros puedo recorrer, en qué tiempo, qué lugares puedo descubrir. Pero en un régimen de entrenamiento la historia cambia; ahí sí es indispensable la tecnología para medir potencia, frecuencia cardiaca y cadencia con un objetivo claro.

¿Qué le dirías a otro apasionado de los motores?

Que se atrevan a experimentarlo, pero sin esperar lograr un 0 a 100 en pocos segundos, y mucho menos sin preparación previa. Su salud física, mental y emocional se los van a agradecer. Cuando haces ciclismo, no solo haces ejercicio: haces algo que te define.

Edición Agosto 2026

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